Mover a los santos inactivos hacia un discipulado activo.
En muchas de nuestras iglesias existe un desafío común: creyentes fieles que asisten, pero no están activamente involucrados en el discipulado, el servicio o la misión. Aman la iglesia. Creen en la visión. Pero en algún punto, su participación se volvió pasiva.